Camuflaje único

PARECEN INSIGNIFICANTES A LO LEJOS, pero vistos de cerca impresionan. Nos referimos a los membrácidos, insectos que adoptan los camuflajes más extravagantes y las costumbres más insólitas. Son muy sociables e incluso ‘hablan’ entre ellos.

Son tan pequeños, que pasan inadvertidos al ojo humano y a cientos de depredadores. En ello radica su supervivencia, pues se mimetizan con el entorno, algunas veces formando una hilera de espinas; sólo si se les observa de cerca se percibe su verdadera identidad. Los membrácidos son una familia de insectos de la que se conocen 3,000 especies, y presentan comportamientos insólitos en el pequeño mundo de los bichos. Por ejemplo, las madres prodigan cuidados a 505 crías, llegan a formar asociaciones mutualistas con hormigas, emiten sonidos para comunicarse entre sí —aunque son inaudibles para nosotros—, tienen una amplia distribución geográfica, se alimentan chupando la savia de las plantas sobre las que viven, son saltarines y despliegan la mayor variación de formas y colores en una estructura externa conocida entre los animales terrestres.

Apariencia estratégica

Un membrácido lo debe casi todo a su pro- noto, la parte dorsal del primer segmento del tórax. Muchos genes muy variables influyen sobre su forma, lo que ha propiciado una explosiva diversificación adaptativa que se inició hace al menos 40 millones de años impulsada por la capacidad para ocupar nuevos nichos ecológicos y adquirir diversos modos de vida. El pronoto puede tener una función en el comportamiento sexual, ya que en muchas especies son distintos el de los machos y el de las hembras. A veces resulta corno un perfecto método de disuasión, por ejemplo, cuando adopta una forma espinosa, en cuyo caso puede llegar incluso a traspasar el calzado. Pero sobre todo les sirve como disfraz, tanto para pasar desapercibido en el entorno —adoptando Formas de excrementos, ramitas, capullos, espinas vegetales y hasta flores— como para llamar la atención de sus parejas o infundir miedo, todo de acuerdo con sus necesidades. Algunos membrácidos incluso se hacen pasar por hormigas o avispas, mientras otros presentan patrones de color —blanco y negro o rojo y negro— que sirven de advertencia, aparentando ser muy venenosos. Pueden tomar formas, tan estrafalarias que nadie sabe para qué les sirven exactamente, tal vez sólo para desconcertar a los depredadores y evadirlos.

Comportamiento extraño

Un comportamiento característico de los membrácidos es el cuidado de los huevos y de los ejemplares jóvenes por parte de las madres, que a veces se juntan para formar entre varias una enorme guardería comunal.

Cuando las crías se sienten amenazadas, golpean un tallo con patas para avisarlo. Entonces madres se enfrentan con coraje enemigo, agitando las alas frenéticamente o empujándolo con sus poderosas patas posteriores. Pero a pesar de los recursos defensivos que ofrecen el pronoto el comportamiento cooperativo, podrían hacer frente a los depredadores sin el reclutamiento de unos soldados fieros y disciplinados llamados hormigas. Éstas, en perfecta simbiosis, les ayudan a protegerse de los enemigos y reciben cambio el líquido azucarado y repleto de aminoácidos que segregan los ejemplares jóvenes de membrácidos a través del tubo caudal. Para observarlos en toda su magnificencia hay que viajar a los trópicos, donde seguro tienen varios ‘trucos bajo la manga’.

2 comentarios

  1. Muy interesante la verdad q´ parecen insignificantes pero no lo son…muy bueno yeah!!

  2. :O…este insecto no lo conocía, de verdad es impresionante…saludos!!!

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